Beato Luis Variara

Beato Luis VariaraLuís Variara nace el 15 de enero de 1875, en Viarigi (Asti, Italia). El joven Luís fue llevado a la escuela de Don Bosco el 1° de octubre de 1887, y a pesar de que apenas cuatro meses después el santo(Don Bosco) muere, Luís Variara quedó marcado para toda su vida; pidió ser salesiano y entró al noviciado el 17 de agosto de 1891.

En 1894, durante sus estudios de filosofía conoció al celebre misionero Don Miguel Unia, quien había comenzado a trabajar en Colombia entre los leprosos de Agua de Dios. Don Miguel recuerda: “Cuál no sería mi estupor y mi alegría – cuenta él mismo Variara – cuando, entre los 188 compañeros que tenían la misma aspiración, fijando la mirada sobre mí dijo: Este es mío”.

Agua de Dios significaba por entonces más una condena que una bendición, contrario al sentido de su nombre: fue la leprosería más importante del país y en donde llegaron muchos colombianos, marginados socialmente por poseer la temible enfermedad de la lepra.

El joven Variara llegó a Agua de Dios el 6 de agosto de 1894 y se sumergió totalmente en su misión. Comenzó organizando una banda musical, la cual fue inaugurada en presencia del Presidente de la República que vio, conmovido, “la ciudad del dolor” animarse por primera vez por un inesperado clima de fiesta.

En 1898 Variara fue ordenado sacerdote y se reveló muy pronto como un óptimo director de espíritu. De las manos del misionero vendría la formación de un nuevo instituto religioso con las hijas de los leprosos o muchachas leprosas, no permitidas por entonces en ningún instituto de la iglesia.

El 17 de mayo de 1905 nace la primera congregación de hermanas en Colombia, la Congregación de las Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Si bien la obra tenía todo un sentido lógico de compromiso no sólo dentro de la religión, sino del servicio a la nación, el padre Luís Variara no fue comprendido completamente y ello le marcó el inicio de una vida turbulenta de incomprensiones.

Un día pareció que también él estuviera enfermo de lepra. Al saberlo, se limitó a decir: “Todo viene de Dios y todo vuelve a Dios”.

Murió lejos de sus amados enfermos, como la obediencia había querido, ya que lo transfirieron en varias ocasiones, de Bogotá a Mosquera y Barranquilla con el fin de alejarlo del campo de su misión entre los enfermos de lepra, por fin fue transferido a su último sitio en Táriba, una población de Venezuela cerca de la frontera con Colombia. Cuando vio acercar su última hora pidió un último traslado a Cúcuta donde murió el 1° de febrero de 1923, a los 49 años de edad. Ahora reposa en Agua de Dios en la capilla de sus Hijas.

El 14 de abril de 2002 el papa Juan Pablo II lo beatificó.